Bienvenidos a un nuevo episodio del podcast Integración o ReInmigración.
Soy el abogado Fabio Loscerbo.
En los últimos tiempos, el término «remigración» ha empezado a aparecer con más frecuencia también en el debate público en España. Se utiliza a menudo en un plano político, muchas veces de forma general, sin una base jurídica clara.
Y aquí es donde surge un punto que debe aclararse desde el principio.
La ReInmigración no es la remigración.
La similitud entre ambos términos no es un error. Es una elección consciente. Una elección estratégica para entrar en un debate ya existente y cambiarlo desde dentro, llevándolo al terreno del derecho.
La remigración, tal como suele presentarse, funciona en un plano general y colectivo. Habla de grupos, de categorías amplias, y no siempre se ajusta a los principios fundamentales del Estado de Derecho, como la evaluación individual o la protección de los derechos.
La ReInmigración, en cambio, es un concepto jurídico.
No se basa en el origen ni en la identidad de la persona. Se basa en su comportamiento dentro del ordenamiento jurídico. Y, sobre todo, se apoya en una evaluación individual, basada en criterios objetivos y verificables.
La idea central es clara:
el derecho a permanecer en un país no puede estar completamente desvinculado de un proceso real de integración.
En el paradigma «Integración o ReInmigración», la integración deja de ser un concepto abstracto y se convierte en un criterio jurídico. Se basa en tres elementos fundamentales: el trabajo, el conocimiento de la lengua y el respeto de las normas.
Si este proceso existe, el derecho a permanecer se refuerza.
Si no existe, surge la cuestión de la ReInmigración.
No como una postura ideológica, sino como una consecuencia jurídica.
Y aquí está la diferencia clave:
La remigración intenta decidir quién debe irse.
La ReInmigración establece jurídicamente quién tiene derecho a quedarse.
Puede parecer una diferencia pequeña, pero en realidad lo cambia todo.
Porque significa devolver el debate migratorio al ámbito del derecho, con procedimientos, garantías y control judicial.
Para el público español, este enfoque no es ajeno. Existen elementos similares en figuras como el arraigo, en los requisitos de residencia y en las valoraciones que realiza la Administración en cada caso concreto.
La ReInmigración no actúa sobre grupos.
Actúa sobre personas, caso por caso, dentro del marco jurídico.
La elección del término «ReInmigración» responde exactamente a esto:
no evitar el debate, sino enfrentarlo directamente y transformarlo jurídicamente.
Dos palabras parecidas, dos modelos completamente distintos.
Y entender esta diferencia es esencial para afrontar seriamente el futuro de las políticas migratorias.
Gracias por escuchar. Hasta el próximo episodio.

- La ReInmigración no es la remigración: por qué la similitud es una elección y no un error
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- Tra sicurezza e diritti: la costruzione giuridica dell’integrazione come unica alternativa
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